Del terror del momento a la angustia de la realidad, de la esperanza de saber que hay una señal de vida, a la decepción absoluta de saber que era una vil telenovela; de la tristeza profunda a la alegría de haber encontrado vida. Así son estos días de tragedia en tragedia, una soberana montaña rusa de sentimientos vividos por todos en WhatsApp, en Facebook y en Twitter.

“¿Y tú qué opinas si estás a mil kilómetros, desparramado en tu cama, viendo Netflix con el celular en la mano?” -Habla cuando estés levantando escombros-

“¿Y tú qué opinas si no tienes 48 horas debajo del escombro?” -Habla cuando estés sepultado en vida-

“¿Y tú qué opinas si no estás muerto?” -Si, estamos vivos, dejemos de juzgar-

“Tenemos que enfocarnos en lo positivo” sueltan en WhatsApp cada vez que alguien dice que Graco se está robando los víveres ¡y tienen razón! “¿está verificada la fuente?”, hay quien publica y hay quien regaña, nuestros chats se han convertido en un: Si no sabes no opines.

Y yo pregunto ¿quién realmente sabe? ¿quién es dueño de la verdad absoluta? cada quien opina (o no) desde su percepción formada, desde un cúmulo de experiencias pasadas, si nos ha tocado convivir de cerca con la corrupción ¡claro que creemos que Graco se está robando víveres! pero si queremos creer que nadie es capaz de semejante cosa y que al contrario, Graco está tratando de organizar la cantidad de ayuda recibida ¡está bien! cada quien su realidad, yo no se que es lo que pasa, puede ser que este señor haya pensado en logística pero no en urgencia… puede ser que sea un ataque de odio en su contra (lo dudo)…puede ser que hizo algo bueno que parecía malo…todo puede ser ¿quién sabe qué está pasando? realmente nadie.

Lo que sí sé es que debemos de ser más tolerantes, cada quien y sus circunstancias, el que está lejos seguramente sintió impotencia de no estar presente para levantar escombros, entonces donó; el que está cerca quizás colaboró rescatando mascotas ¡y hay quien dijo que era pérdida de tiempo! cada quien hace lo que puede, lo que le parece más prudente, cada quien se acomoda en la tragedia a ayudar donde menos estorbe, donde se ocupe más ¿por qué juzgar?

Y por último ¿qué pasó con Frida Sofía? nadie sabe a ciencia cierta, cada quien sacó sus propias cuentas ¿qué nos quedó? enojarnos y también eso es criticable “¿por qué te enojas si no había una niña sufriendo?…entonces si es adulto ¿te vale?” y ahí vamos otra vez a aventarnos en el tobogán de los sentimientos. ¡Basta! no podemos -no puedo- abandonar el tema como lo recomiendan: “no veas los videos”, “no leas”; lo que sí puedo es hacer un alto, re-enfocar mi atención, entender que está sucediendo, comprender que los ánimos no están sincronizados y ayudar, ayudar hoy pero sobre todo ayudar mañana cuando apaguemos las redes sociales y entonces si, cuando las víctimas se queden solas.

Tranquilidad para ser asertivos en nuestra ayuda, paciencia para entender los sentimientos de la otra persona y ayudarla a ver el lado positivo y un profundo agradecimiento por no haber sufrido lo peor de esta catástrofe.

Agradezco cuando me enojé y menté madres y hubo quien me recordó volver a mis cabales.

Quiero creer con todo mi corazón que la clase política está entendiendo que su fecha límite llegó, que ya no pueden servirse del pueblo a diestra y siniestra, que no pueden seguir manipulando su discursito, en este momento no está el horno para bollos. Y no, no corto a todos con la misma tijera, hay quien está ayudando, hay quien tiene buena voluntad, solo que tiene que haber más de esos.

Se nos rompió el corazón, pero en México nos recuperamos rápido, entre todos. Estamos dando cátedra de eso en todo el mundo “sin querer queriendo”

Dejen de pelear en WhatsApp, cada quien necesita sacar lo que se le está atorando, al final vamos a terminar abrazándonos como siempre.

México, canta y no llores.