He observado un patrón de conducta muy peculiar, tenemos un grupo de señoras de entre 60 y 80 años más o menos, con características e intereses muy parecidos. Mi mamá entre ellas.

Las llamo “la tribu del 3er acto”, en referencia a un discurso de la Sra. Jane Fonda, donde hablaba precisamente de este grupo en particular. Ella se refería a cualquier persona dentro de ese rango de edad, yo me refiero específicamente a las señoras.

El concepto “tribu urbana” en marketing hace referencia a un grupo de personas con hábitos, costumbres, hasta patrones estéticos similares. Comparten características de las que les voy a hablar a ver si le suena conocido.

Son abuelas (la gran mayoría) pero se han rebelado. Ahora que saben que no tienen como obligación cuidar nietos, entonces hacen uso de ese derecho de no cuidarlos (cuando es por obligación). Yo me acuerdo que mi abuela siempre estaba disponible para darme desayuno o cena o lo que fuera.

Ella estaba ahí para nosotros ¡es más! hasta me confeccionaba unos vestidos maravillosos. Recuerdo que me los enviaba en gancho con bolsa de plástico de protección. Mi mamá en cambio (por favor, mamá, no te atrevas a contestar nada aquí, es ilustrativo nada más, ya sabes que te amo) ama y adora a sus nietos pero que ni se me ocurra dejárselos.

“–Si me los dejas que sea con niñera”, de bebés, ni pensarlo. Una vez Paula, mi hija mayor, dijo que su abuela no era como las de antes “mi abuela es atlética” en referencia que es una señora sumamente guapa y no la típica abuelita, moderna pues, con iPad en mano.

Las abuelas de hoy van al casino, viajan, si son viudas disfrutan de la libertad ¿antes? luto riguroso a la pérdida del hombre. Hoy no. Van al café, tienen grupo de WhatsApp y mandan cadenas.

Son productivas:

Las que gozan de buena salud (que cada vez son más) están en perfectas condiciones de trabajar o de poner un negocio, son inteligentes, tienen una experiencia acumulada maravillosa, pero no saben qué hacer; algunas buscan clases de algo o tejen, pero no para hacer chambritas, tejen en orden de manualidad recreativa. Hay veces que no se les ocurre en qué entretenerse y un buen día… apareció Facebook.

Están conectadas:

Las abuelas y puntos circunvecinos (léase tías) se conectaron a Facebook, ese día empezó la migración en bandada a Instagram, ¡volamos! ¿por qué? porque están aprendiendo a como dios les da a entender, no saben la diferencia entre inbox, messenger o WhatsApp: “–¿Te lo puse público?, yo pensé que te lo había mandado privado”.

Tienen un humor negro muy particular entonces vemos comentarios que ellas ven “normales” y nosotros nos queremos morir “¡cómo publicaste eso!” y ellas siempre niegan todo “yo no fui”, “yo no le piqué” y la verdad es que vemos cosas maravillosas, yo me río mucho. La mayoría está bloqueada por los hijos y nietos, pero ellas no lo saben y los descendientes viven rezando porque no se den cuenta.

La tecnología vino a conectar a esta tribu urbana, es un mercado que está dispuesto a comprar, el tema es: aquél que logre entretener a esta tribu urbana se va a llenar de oro, ojo con ellas, pueden resultar un cliente muy rentable. Cadena de oración porque alguien las entretenga ¡el casino solo no puede!

PD. Mi mamá no va al casino, todo lo que escribí es ilustrativo (no crean que le tengo miedo).

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