¿Tu marca existe para la inteligencia artificial?

No, el SEO no murió. Todavía.
Y tampoco estamos en ese futuro maravilloso —o ligeramente aterrador— donde le dices a tu agente de inteligencia artificial: “cómprame una computadora”, y él compara, negocia, paga y te avisa cuando llegue.
No estamos ahí.
Pero sí está pasando algo que los que hacemos marketing tenemos que empezar a observar: la inteligencia artificial ya se metió en el proceso de decisión de compra.
Antes querías comprar algo y googleabas. Hoy cada vez es más normal preguntarle a ChatGPT: “¿qué me recomiendas?”, “¿cuál es mejor?”, “compárame estas opciones” o “necesito una empresa que haga esto”.
Y entonces aparece una pregunta incómoda:
¿Qué sabe la inteligencia artificial de tu empresa?
Porque puedes tener un sitio precioso, invertir en Google Ads, publicar religiosamente en LinkedIn y descubrir que cuando alguien le pregunta a un LLM por empresas como la tuya… tú ni sales en la conversación.
Bienvenido al siguiente problema de marketing.
Pero antes de que alguien llegue a venderte el nuevo acrónimo que mágicamente sustituirá al SEO, hay que poner las cosas en su lugar.
Google sigue importando. Mucho.
Tu sitio todavía tiene que poder ser rastreado, entendido e indexado correctamente. Necesita una arquitectura lógica, contenido útil, páginas que realmente expliquen qué haces y señales que ayuden a los buscadores a entender la información.
Aquí entra también Schema, los datos estructurados que básicamente ayudan a decirle a una máquina: “esto es una empresa”, “esto es un producto”, “este es el precio”, “esta persona es la autora”.
¿Ayuda? Sí.
¿Le instalas Schema y mañana ChatGPT te recomienda como el líder mundial de tu industria? No. Ojalá fuera tan fácil.
Google mismo ha aclarado que no necesitas un marcado especial para aparecer en sus experiencias de inteligencia artificial. Las buenas prácticas de SEO siguen aplicando.
Lo que cambia es que Google ya no es el único lugar donde tenemos que preocuparnos por ser encontrados y entendidos.
Los LLM construyen sus respuestas utilizando distintas fuentes de información. Tu sitio es una de ellas, pero también existen sitios de terceros, medios, directorios, reseñas, catálogos y otras fuentes que ayudan a establecer qué eres, qué haces y qué tan confiable resulta esa información.
Por eso empieza a importarme una nueva pregunta cuando veo la presencia digital de una empresa.
No solamente:
¿Cómo aparece en Google?
También:
¿Cómo la entiende la inteligencia artificial?
Haz la prueba.
Pregúntale a ChatGPT cuáles son las empresas que recomienda en tu categoría. Pregúntale por tus competidores. Después pregúntale por ti.
Y no hagas trampa escribiendo el nombre de tu empresa desde el principio. Queremos saber si te encuentra, no darle las respuestas del examen.
Tal vez aparezcas perfectamente.
Tal vez tenga información vieja.
Tal vez te describa mal.
O tal vez descubras que para la inteligencia artificial prácticamente no existes.
No corras todavía a despedir a tu agencia de SEO.
Pero tampoco ignores lo que está pasando.
Durante años construimos nuestra presencia digital para que las personas nos encontraran a través de los buscadores.
Ahora hay otro intermediario sentado entre el cliente y nuestra marca.
Y antes de preocuparnos porque una inteligencia artificial compre por nosotros, yo empezaría por algo bastante más básico:
cuando tu próximo cliente le pregunte qué comprar, a quién contratar o qué empresa considerar, ¿tu marca estará entre las respuestas?
Yo ya estoy haciendo un experimento con esto.
Después les cuento…