Hoy voy a escribir sobre cosas “sin importancia”, cuantas veces hemos escuchado el famoso “eso es lo de menos”, “hay cosas más importantes que eso”, “es tirar el dinero a la basura”, les platico mi experiencia.

La oficina. Es muy escaso aquel empresario que realmente le preocupe la decoración de su oficina, si bien nos va, invierte en un buen escritorio, pero generalmente se “arma” con lo que sobró de otra o lo que resulte más barato ¿cierto?, nos duele “gastar” en eso, pero les tengo noticias: Todo, absolutamente todo comunica. Hace un par de semanas visité una oficina, el ambiente me arropó “Las mejores 100 empresas para trabajar en México 2016” sendo letrerote colgado, la decoración sencilla, todavía nadie me hablaba, pero yo ya sentía que estaba en un lugar importante, percibí la calidad de la marca sólo en el lobby ¿qué perciben tus clientes al entrar a la tuya? voltea a tu alrededor, observa detenidamente ¿está, por lo menos, bien pintada? porque esa pared descarapelada se percibe como fallas de calidad y el cerebro de tus visitantes, lo asocia con la calidad de tus productos o servicios.

¿Quién recibe a tus visitantes? analicemos a la/el recepcionista, no hay nada peor que ir a un negocio, el que sea y que te reciban con cara de diarrea contenida “¿qué se le ofrece?” y ahí uno piensa “no, pues con esa cara, nada la verdad”, otra vez, la actitud de esa persona también se asocia con tu marca, tus servicios, tus productos; la venta se te puede caer nada más por la actitud de quien recibe ¡es más! analiza cómo se contestan las llamadas, tienes que ocuparte de ese detalle “sin importancia” porque no puedes permitirte perder ventas ¿o sí?

Hablemos del uniforme, hace un buen tiempo estaba eligiendo la escuela adecuada para mis hijos, fui a varias, una en particular me convenció, el sistema educativo excelente, bilingüe, buenas instalaciones, estaba 99% segura que eso era lo que yo estaba buscando; hice una segunda cita por la mañana (la anterior había sido por la tarde, no estaba el personal docente), cuando llegué me recibió una maestra en pants rosa clarito, con una camiseta floja entre blanca y beige arrugada, con el cabello enroscado, sólo le faltaban las donas y el control remoto en la mano, les juro que mi cerebro detectó baba seca a un lado de su boca; parecía que la saqué de la siesta que empezó dos días atrás ¿cómo? -pensé- en un nanosegundo mi cerebro acomodó la información y cambió toda mi percepción de ese colegio, me transmitió: Holgazanería, informalidad, fiaca (absoluta), todo lo que yo definitivamente no estaba buscando en el colegio para mis hijos. La falta de un uniforme corporativo les hizo perder tres clientes.

Por último hablaré del auto, ese pequeño detalle les dice a tus clientes cómo te va en los negocios, así de simple ¿irías a un curso sobre éxito en las finanzas cuando notas que el expositor anda en un auto ‘98 sin placas? ¡exacto! como te ven te tratan, si quieres que te perciban como una persona exitosa, tienes que parecer una persona exitosa ¡coherencia por Dios! es como ser dentista y andar molacho, así no se puede.

Te recomiendo observar estos detalles, analizar y ocuparte, no se trata de derrochar no, se trata de ordenar lo más posible, para transmitir calidad y si estás cerca de lograr el éxito ¡fake it until you make it!

Publicado en El Imparcial el 26 de agosto, 2016